Teoría del Capital Humano
El
desarrollo de la teoría del capital humano reconoce que, para la explicación de
ciertos fenómenos macroeconómicos, como, por ejemplo, el crecimiento del
ingreso nacional, es necesario incluir, además de los factores: capital y
trabajo, un tercer factor, que considera el conjunto de habilidades y
capacidades de los trabajadores. Los estudios realizados por Theodore Schultz
(1959), tuvieron mucho impulso, gracias a los desarrollos teóricos efectuados
por Gary Becker y Jacob Mincer.
El
capital humano ha sido definido por la Organización para la Cooperación y el
Desarrollo Económico como: “.... el conocimiento, las competencias y otros
atributos que poseen los individuos y que resultan relevantes a la actividad
económica....” (OECD: 1998).
Según
esta definición, se considera capital humano, la acumulación de inversiones
anteriores en educación, formación en el trabajo, salud y otros factores que
permiten aumentar la productividad. Por lo que, debe tenerse en cuenta, todos
los atributos humanos, no sólo a nivel de educación, sino también el grado en
el cual, una persona, es capaz de poner en acción productiva un amplio rango de
habilidades y capacidades, entendiendo por capacidad la potencia para el
desarrollo de los procesos mentales superiores (memoria, pensamiento y
lenguaje), por habilidad se entiende la forma como se operacionalizan los
procesos mentales superiores, los cuales se manifiestan en las diferentes
formas de conocimiento acumulados, que permiten a su poseedor, desarrollar
eficazmente diversas actividades para lograr crecimiento de la productividad y
mejoramiento económico; entendiendo por económico todas aquellas actividades
que pueden crear ingresos o bienestar. Becker (1983).
El
Capital Humano, constituye, un conjunto intangible de habilidades y capacidades
que contribuyen a elevar y conservar la productividad, la innovación y la
empleabilidad de una persona o una comunidad; se entiende por empleabilidad la
posibilidad de las personas para encontrar un empleo que retribuya sus
capacidades laborales, por medio de diferentes influencias y fuentes, tales
como: Las actividades de aprendizaje organizado por medio de la educación
formal e informal, por medio del entrenamiento desarrollado en los diferentes
puestos de trabajo de las organizaciones, de acuerdo con cada individuo y al
contexto de uso.
Schultz
(1983), ha señalado cinco factores que han contribuido a mejorar la capacidad
humana:
1.
Equipos y servicios de salud, ampliamente concebidos para que incluyan todos
los gastos que afectan la expectativa de vida, fuerza, resistencia, vigor, y
vitalidad de un pueblo.
2.
Formación en el puesto de trabajo, incluyendo el aprendizaje al viejo estilo,
organizado por las empresas.
3. La
educación formal organizada en el nivel elemental, secundario y superior.
4. Los
programas de estudio para adultos que no están organizados por las empresas,
incluyendo los programas de extensión.
5. La
emigración de individuos y familias para ajustarse a las cambiantes
oportunidades de trabajo.
Para
Schultz (1983), la adquisición de los elementos educativos que permiten el
aprendizaje complejo en grados crecientes, es el punto de partida de un proceso
de acumulación de capital humano, donde la complejidad de los conocimientos y
destrezas necesarios evolucionan de acuerdo con los progresos tecnológicos.
En vista
de estos planteamientos es necesario que el Capital Humano encuentre una
aplicabilidad económica a través del mercado, para que las personas, como
consecuencia, de una mayor formación, encuentren las oportunidades que le
permitan, mejorar su desempeño en el trabajo, incrementen la productividad e
impulsen el crecimiento de la economía. En este sentido, la política económica
debe concebir el capital humano como un activo que contribuye al crecimiento, y
promueve la "empleabilidad" de la mano de obra, creando las
condiciones necesarias para que las personas lleven a la práctica su
"capacidad de emprender". Y que el progreso tecnológico - económico
conduzca hacia una dinámica de cambio acelerado de las características de
"empleabilidad", que retribuya sus capacidades laborales, las cuales,
se transforman cada vez que se completa un ciclo tecnológico en la economía.
En el
mismo orden, Gary Becker (1983), define el capital humano como el conjunto de
las capacidades productivas que un individuo adquiere por acumulación de
conocimientos generales o específicos que puede ser acumulado, o usarse. Es una
opción individual, una inversión. Se evalúa por la diferencia entre el coste de
los gastos de educación y los gastos correspondientes (compra de libros...), y
el coste de productividad, es decir, el salario que recibiría si estuviera
inmerso en la vida activa, y sus rentas futuras actualizadas.
Como
resultado de ello, el individuo hace una valoración arbitrada entre trabajar y
continuar una formación, que le permita en el futuro, percibir salarios más
elevados que los actuales. Él, toma en cuenta también el mantenimiento de su
capital psíquico (salud, alimentación); optimizando sus capacidades y evitando
que no se deprecien demasiado, bien por la desvalorización de sus conocimientos
generales y específicos, bien por la degradación de su salud física y moral, e
invirtiendo con miras a aumentar su productividad futura y sus rentas. El
individuo habrá de actuar como todas las inversiones, ya que ha de hacer frente
a la ley de los rendimientos decrecientes, y al carácter irreversible de estos
gastos.
En este
contexto, la teoría del capital humano distingue dos formas posibles de
formación: La formación general, adquirida en el sistema educativo, formativo.
Su transferibilidad y su compra, explica el que esté financiada por el
trabajador, ya que puede hacerla valer sobre el conjunto del mercado de
trabajo. Por otra parte, la empresa no está, obligada a sufragar los costes de
formación de una persona, susceptible de hacer prevalecer esa formación en otra
empresa dispuesta a mejorar la remuneración, lo que podría incitarla a
abandonar la organización. En vista de ello, la financiación de la actividad
toma la forma de una remuneración más fiable. Por lo que, el acuerdo entre el
trabajador y la firma consiste en la compra, por parte de la empresa, de la «
fuerza de trabajo » y la compra de formación del trabajador, por otro. La
formación específica, adquirida en el seno de una unidad de producción o de
servicio, permite desarrollar al trabajador, su productividad dentro de la
empresa, pero nada, o bien poco, fuera de ésta. OIT (2004).
Cabe
señalar, que el concepto de capital humano se asocia a conocimiento de las
personas (capacidad y compromiso), y se relaciona con las competencias
(conocimientos, habilidades y cualidades profesionales). Igualmente, tiene que
ver con la capacidad de innovar y mejorar, y con el compromiso y la motivación
(dedicación y calidad en la actuación).
Según la
OIT (2004), la gestión con relación al capital humano, se centra en los
siguientes aspectos:
1. Las
competencias, que se materializan en:
a)
Gestión de la formación: que supone contemplar la cantidad de formación, su
calidad, la aplicabilidad y el acceso a la misma.
b)
Gestión para definición y difusión de competencias o valores necesarios para
alinearse con la estrategia y el logro de los objetivos.
2. La
capacidad de innovar y mejorar, que se materializan en: a) Gestión de la
diversidad.
b)
Gestión de la colaboración
c)
Gestión de la iniciativa y de la creatividad.
d)
Gestión del aprendizaje. e) Gestión del cambio.
3. El
compromiso y la motivación, que se materializan en:
a)
Gestión participativa: interiorización y compromiso con el proyecto b) Gestión
del reconocimiento, la motivación y la compensación.
c)
Gestión de la comunicación interna: canales, mensajes.
d) Gestión del clima de trabajo.
e)
Gestión del cumplimiento.
Para la
OIT (2004), la teoría del capital humano y los posteriores estudios que se han
realizado han demostrado que la educación es un bien imprescindible para el
individuo y para la sociedad en su conjunto, ya que amplía las posibilidades de
acción y elección de los individuos y de la sociedad en general. El capital
humano, en la medida, que es un potencial económico que se encuentra depositado
en las capacidades de las personas para realizar actos económicos, está
fuertemente influenciado, por las características económicas, del entorno de la
persona, y en el mercado específico en el que la persona se desenvuelve.
Cabe señalar que un incremento de capital humano por efecto de la educación, no se traduce en forma inmediata en un aumento en la productividad y en la competitividad de la mano de obra, a menos que el sistema productivo utilice de forma eficiente ese capital humano. Por ello, es necesario que los individuos reciban una formación con bases sólidas de conocimientos, que le s permitan ser emprendedores y capaces de ir modificando las dinámicas de demanda de capital humano y las dinámicas empresariales.
Ahora bien, dado que el capital humano es un recurso estratégico para los procesos de productividad empresarial, es necesario redimensionarlo para la creación de capital económico en ellas y para el favorecimiento de las dinámicas de desarrollo integral del país. En vista de lo cual es necesario que el estado, en cooperación, con los sectores involucrados en ese desarrollo, delinee políticas educativas y formativas, orientadas a potenciar el conocimiento de los ciudadanos para lograr cohesión social y desarrollo económico sostenible; y una inserción ventajosa en la economía nacional y mundial.


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